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jueves, 21 de febrero de 2013

Novena San Judas Tadeo


Novena en honor a San Judas Tadeo

Apóstol de nuestro Señor Jesucristo
Con invocación al Señor Por un Padre Agustino Recolecto 

(Señal de la cruz: En nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo Amén)

Oración para todos los días
(enseñada por el ángel de la guarda a los pastorcitos)

O Dios mío, yo creo en Vos, espero en vos, os adoro y os amo. Os pido perdón para todos los que no creen en Vos, no esperan en Vos, no os adoran y no os aman.
Santísima Trinidad,  Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y ofrezco la sangre Preciosísima, Cuerpo, Alma y Divinidad de nuestro señor Jesucristo, presente en todos los Tabernáculos del mundo, en reparación de los ultrajes con los cuales os ofendo.  Por los méritos de su Corazón Santísimo y por la intercesión del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pecadores.  
Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.  Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.  
(Avemaría) Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres tú entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre: Jesús   Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores; ahora y en la hora de nuestra muerte. 
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.  Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. 
 Oh buen Jesús! Perdona nuestras culpas, líbranos del fuego del infierno; y llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
 (oración por el Reverendo Pdr.  Luis Antonio, de la iglesia de San José de Torices, Cartagena).
El recuerdo de tu Crucifixión y muerte, oh! amante Salvador mío!, excite en mi alma un vivo sentimiento de compunción por lo mucho que te ofendí; un conocimiento perfecto del amor intenso que en la Cruz me muestras;  un aprecio grande  de la vida divina de la gracia que por la Cruz me diste, y un anhelo sagrado y constante de los bienes del Cielo que con tu cruz me ofreces, para que vaya siempre en pos de ellos, y con ellos te posea a Ti, Redentor mío!  
Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.  Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.  
(Avemaría) Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres tú entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre: Jesús   Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores; ahora y en la hora de nuestra muerte. 
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.  Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. 
Invitación para todos los días

Abrid señor mis labios
y mi voz pronunciará vuestra alabanza. 
Dios mío, en mi favor benigno atiende
Señor a mi socorro presto atiende 
Gloria al Padre al Hijo al Espíritu Santo  
Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. 

  • Día Primero

    Amabilísimo apóstol de Jesucristo, San Judas Tadeo, sabiendo YO cuanto importa la eficacia de vuestro poderoso valimiento (protección), porque complace en gran manera a Dios que sea invocada vuestra intercesión, para alcanzar con largueza (generosidad) su misericordia a favor de los pobres hijos de Adán, adoro y doy gracias por ella, a tu divina misericordia y bondad, que de tanto poder os ha colmado, y con el más grande afecto de mi corazón os tributo mi sincero rendimiento, y confiado en aquella prodigiosa amabilidad que expresa ya vuestro nombre, os suplico que no desdeñéis (desprecies) de recibirme, aunque sea miserable pecador, me nombro entre vuestros más humildes siervos y os pido agradecer este breve ejercicio de piedad, que con el más reverente afecto de mi alma os consagro. Y considerándome asaltado por todas partes de infinitas miserias, tanto espirituales, como materiales que intentan oprimirme en este valle de lagrimas, os elijo como mi especial protector y abogado ante el Dador de todo Bien, con lo cual me creo seguro de recibir pronto y eficaz consuelo.

    Os ruego en el primer día de esta novena que me alcancéis la gracia de la divina piedad, que me comporte como vuestro verdadero devoto, imitando vuestras excelsas virtudes, para que así se ilumine mi inteligencia con un rayo de luz divino, a fin de que pueda conocer la gravedad y malicia de mis pecados para detestarlos con verdadero espíritu de penitencia como conviene para obtener vuestra merced y la gracia especial que os suplico…. ( Realizar la petición )

    (Rezar nueve veces las siguientes oraciones)
    Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.

    (Avemaría) Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres tú entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre: Jesús Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores; ahora y en la hora de nuestra muerte.

    Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos.


  • Día Segundo

    Oh! Clarín sonoro de la verdad evangélica, admirable apóstol San Judas Tadeo, que por vuestros excelsos (excelentes) meritos fuisteis escogido por el Nazareno Redentor entre la multitud de sus seguidores para enriquecer el Sagrado Colegio de Apóstoles con vuestra amabilísima persona! Adoro y vivamente doy gracias al Verbo Humanado, vuestro divino maestro, que a tan sublime dignidad os elevó.

    Por tan bella prerrogativa (privilegio) os ruego que deis luz suficiente a mi inteligencia para saber escoger los medios más oportunos para salvarme, y que logre así el fin para el cual he sido creado, y además os suplico que me alcancéis la gracia especial que espero obtener de Dios por vuestros grades méritos. ( Realizar la petición )

    (Rezar nueve veces las siguientes oraciones)
    Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.

    (Avemaría) Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres tú entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre: Jesús Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores; ahora y en la hora de nuestra muerte.

    Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos.
  • Día Tercero

    Oh! Fuente suavísima de la evangélica doctrina, San Judas Tadeo, que con los efluvios (destellos) de vuestra enseñanza sublime aclarasteis las tinieblas en las cuales yacían miserablemente tantas feroces y bárbaras naciones, mostrándoles el verdadero camino que conduce al Cielo, por lo cual un infinito número de personas se abrazaron a la fe de Jesucristo! Lleno del más obsequioso afecto, os ruego por aquella gloria que tuvisteis de estar emparentado con Jesucristo, que seáis mi especial abogado y protector; que cuidéis de mi y de todas mis cosas espirituales y materiales; dame una aversión (aborrecimiento) implacable y constante a la culpa; que la deteste con amargas lagrimas de verdadera contrición (arrepentimiento). Obtenedme el aumento de la FE, la firmeza de la esperanza, la perfección de la caridad, la pureza del corazón, la paz de Jesucristo, y la divina gracia que me asista en mis necesidades, en todos los peligrosos caminos de esta vida, y especialmente en mi último momento. No dejéis poderosísimo protector, de alcanzarme la gracia especial que os pido en este novenario. ( Realizar la petición )

    (Rezar nueve veces las siguientes oraciones)
    Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.

    (Avemaría) Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres tú entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre: Jesús Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores; ahora y en la hora de nuestra muerte.

    Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos.
  • Día Cuarto

    Oh! Campeón fortísimo y verdadero discípulo del Redentor, gran Apóstol San Judas Tadeo! YO admiro extasiado vuestro incomparable celo que os movió a peregrinar reinos y provincias enteras, sin evitar fatigas, sudores, ni peligros, para enseñar la verdadera FE de Jesucristo. Adoro y doy gracias al Humanado Verbo que infundio tanto celo por la salud de las Almas en vuestro corazón. Alcanzadme igual celo para la salud de mi alma y por el honor de Dios, para que constantemente lo ame y tema con un amor y respeto filial y que jamás lo ofenda. Para la mayor gloria de Dios y por vuestros grandes méritos haced que merezca la gracia especial que ardientemente os pido. ( Realizar la petición )

    (Rezar nueve veces las siguientes oraciones)
    Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.

    (Avemaría) Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres tú entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre: Jesús Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores; ahora y en la hora de nuestra muerte.

    Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos.
  • Día Quinto

    Oh! Luz esplendorosa de la Iglesia Católica, glorioso Apóstol San Judas Tadeo! Me sorprende en verdad la envidiable fortaleza y la incomparable constancia en arrastrar peligros, en superar desastres, en vencer impedimentos para iluminar la mente de innumerables gentiles con vuestra predicación evangélica. Doy gracias por esto y profundamente adoro al Divino Maestro que os adornó de tan bello don, y os suplico me hagas digno de merecer un don igual, y que para ello venza las tentaciones del falso mundo y los obstáculos de los sentidos rebeldes, superando las sugestiones del infernal enemigo, persevere constantemente en amar y servir a Dios hasta el último suspiro de mi vida, sea garantía de esta grande merced la gracia especial que os pido constante mente. ( Realizar la petición )

    (Rezar nueve veces las siguientes oraciones)
    Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.

    (Avemaría) Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres tú entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre: Jesús Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores; ahora y en la hora de nuestra muerte.

    Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos.
  • Día Sexto

    Oh! Ardentísimo honor del divino amor, amable Apóstol San Judas Tadeo, que al fervor de vuestra caridad, no exhausta con los sudores derramados, las molestias padecidas, las contradicciones sufridas por espacio de 30 años consumidos en la conversión de barbaros e infieles, llegasteis hasta exponer la vida con invicta constancia, a los más crueles tormentos de un tirano, y que a fuerza de golpes de nudosos bastones acabasteis la carrera mortal con glorioso martirio, sellando con sangre aquella FE que con tanto ardor esparcisteis! Con la más profunda humildad adoro a tu Divino Maestro, que de tan privilegiados dones os enriqueció, y os suplico me obtengáis aquella misma llama de divino amor que produzca en mi corazón esa misma constancia en sufrir pacientemente todos los trabajos de esta vida, la cual debo únicamente emplear en amar y servir a Dios, sin jamás ofenderlo, aunque sea a costa de mi sangre; pero no dejando de pediros constantemente la gracia especial que deseo alcanzar en este novenario. ( Realizar la petición )

    (Rezar nueve veces las siguientes oraciones)
    Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.

    (Avemaría) Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres tú entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre: Jesús Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores; ahora y en la hora de nuestra muerte.

    Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos.
  • Día Séptimo

    Oh! Columna firmísima y sostén valiosísimo de la Iglesia naciente, amabilísimo Apóstol San Judas Tadeo, que a merced del sublime misterio del apostolado merecisteis del Divino Maestro y querido pariente, Jesucristo, el ser escogido para ser uno de los santos poderosos de su corte en el reino celestial, y por uno de los jueces destinado a juzgar con Él a la humanidad en el juicio final! Adoro por esto y vivamente agradezco su infinita beneficencia que os adornó de tan sublime gloria en premio de vuestros preclaros meritos. Os ruego que no seáis en ese día terrible, mi inexorable juez, sino mi poderoso abogado, presentándome benignamente vuestro poderosísimo y eficacísimo patrocinio a fin de que obtenga la divina misericordia aquellas gracias, auxilio y luces suficientes para llevar una vida del todo conforme a la divina ley, a fin de que podáis junto con Nuestro Señor Jesucristo, en el fin de los siglos, pronunciar en mi favor la fautísima sentencia de la eterna bienaventuranza y cumpláis entonces el cargo de amorosísimo abogado y no de juez riguroso; y sea también efecto de vuestro patrocinio concederme la gracia especial por la cual os ruego. ( Realizar la petición )

    (Rezar nueve veces las siguientes oraciones)
    Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.

    (Avemaría) Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres tú entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre: Jesús Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores; ahora y en la hora de nuestra muerte.

    Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos.
  • Día Octavo

    Oh! Astro fulgidísimo de Empíreo (Divino), Glorioso Apóstol San Judas Tadeo, adoro y doy rendidas gracias a la Santísima e indivisible Trinidad que habiéndoos colmado de tantos dones y maravillosas virtudes y compadeciéndose por efecto de su infinita misericordia de la humanidad, entre tanto os escogió por abogado y protector en todas la adversidades y miserias, las más graves y en los caso desesperados, queriendo por vuestro medio conceder aquellas gracias y auxilios que consuelan a los afligidos, animan a los oprimidos y fortalecen a los abandonados. Oh! Santo amabilísimo y piadoso protector mío! No desdeñéis de acogerme bajo vuestro eficaz patrocinio y libradme prontamente para mayor gloria de Dios de todos los encuentros funestos de esta vida, así espirituales, como temporales y alcanzadme de la divina piedad la gracia especial que os pido con este novenario. ( Realizar la petición )

    (Rezar nueve veces las siguientes oraciones)
    Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.

    (Avemaría) Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres tú entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre: Jesús Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores; ahora y en la hora de nuestra muerte.

    Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos.
  • Día Noveno

    Oh! Fiel abogado observador de la divina voluntad, mi poderoso abogado San Judas Tadeo! Al contemplar la inmensa gloria de la cual el soberano Dios ha coronado vuestros meritos, y aquellos inefables torrentes de felicidad con los cuales os ha embriagado en su seno como recompensa de vuestras virtudes, siento inundarse mi corazón de tanta alegría que no basta la lengua para expresar el concepto, ni la mente acierta a considerar debidamente el colmo de tantas delicias, de sempiternos (perpetuos) contentos y de aquellas invariables dichas de las que quedasteis enriquecido Eterno Remunerador en el sublime trono de gloria donde os encontráis sentado. Agradezco vivamente a la Santísima Trinidad, por haberos constituido tan grade en el Cielo y tan poderoso en la tierra, y por esto, humilde y respetuoso me atrevo a inclinarme ante vuestra grandeza para tributaros mis sinceros obsequios y veneraros con devoto culto. No os olvidéis en tanto, tras la claridad de vuestra gloria, de derramar sobre mí las riquezas de vuestros dones y tesoros, de vuestros excelsos favores. Tened presente en vuestro corazón Oh! Poderoso protector mío! el único e importante negocio de mi eterna salvación, obteniéndome la gracia de detestar mis pasados errores y de enmendarme a fin de no cometerlos más adelante. Sed mi consuelo y ayuda en mis más difíciles negocios y casos desesperados y especialmente …. (se hace la petición).

    No dejéis de darme aliento y fuerza para proclamar vuestras inmortales alabanzas, vuestros excelsos méritos y el valioso y eficaz patrocinio en todas mis necesidades cerca de Dios, a fin de que todos acudan a refugiarse bajo Aquel, del cual asistidos y defendidos en esta viday en nuestras más arduas pruebas confortados y socorridos especialmente en el momento extremo de nuestra vida, lleguemos a gozar con vos en la eterna bienaventuranza de aquella suma gloria, de la cual ahora, por siempre y por toda la eternidad, estas investido.
    (Rezar nueve veces las siguientes oraciones)
    Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.

    (Avemaría) Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres tú entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre: Jesús Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores; ahora y en la hora de nuestra muerte.

    Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos.




Gozos a san Judas Tadeo

Oh! Discípulo sagrado 
de Jesús mi Redentor 
Se nuestro fiel Abogado 
Ante el trono del Señor

Oyendo la voz divina 
seguiste a tu Salvador,
y de su santa doctrina
tu fuiste predicador. 
Haz que la siga constante 
y la cumpla con fervor 

Oh! Discípulo sagrado 
de Jesús mi Redentor 
Se nuestro fiel Abogado 
Ante el trono del Señor
  
Apóstol infatigable, 
la verdad contra el error 
sostuviste, y admirable 
conquista para el Señor 
dió tu celo acreditado 
de fe, esperanza y amor. 

Oh! Discípulo sagrado 
de Jesús mi Redentor 
Se nuestro fiel Abogado 
Ante el trono del Señor

Los pueblos donde predicabas 
te aclamaron protector 
salud y vida les dabas 
dispénsanos tu favor 
cual insigne bienhechor 
Oye tu nuestras plegarias 
dispénsanos tu favor 

Oh! Discípulo sagrado 
de Jesús mi Redentor 
Se nuestro fiel Abogado 
Ante el trono del Señor

Jesús que tanto te ama
ornó de tu carne el lirio 
con la sangre del martirio 
que sufriste por su amor. 
Pues tales ejemplos diste 
al justo y al pecador 

Oh! Discípulo sagrado 
de Jesús mi Redentor 
Se nuestro fiel Abogado 
Ante el trono del Señor



Oración Final para todos los días 
San Judas Tadeo, ruega por mí y por todos los que piden tu protección.
Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.  Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.  
(Avemaría) Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres tú entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre: Jesús   Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores; ahora y en la hora de nuestra muerte.  
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.  Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. 
         V. San Judas Tadeo, Apóstol glorioso.
R. Haz que mis penas se vuelvan en gozo.
Glorioso Apóstol, San Judas Tadeo, por amor de Jesús y María, escucha mi oración y protege a cuantos con fervor te invocan. Amén.

(En nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu santo) 


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